2 de agosto de 2011

LA CARTA CULTURAL IBEROAMERICANA

METAS Y PROGRAMAS DE ACCIÓN PARA CONSTRUIR 
EL ESPACIO CULTURAL IBEROAMERICANO 

FORMACIÓN EN TODOS LOS ÁMBITOS CULTURALES   
La formación en el campo cultural es de una enorme amplitud, pues incluye las ofertas universitarias, la educación técnico-profesional, la especialización de artistas, la formación en gestión cultural y la actualización permanente de profesionales de las artes y de gestores de la cultura. Un mundo difícil de abarcar si al mismo tiempo nos referimos a las bellas artes, al cine, al teatro, a la música, a la danza o al diseño artístico, por citar algunas de las especializaciones más reconocidas.                                                                                              
El impulso a un proyecto sobre formación en el ámbito cultural ha de tener en cuenta la realidad de cada país y, a partir de ahí, establecer las prioridades y los pasos siguientes que hay que dar. No se trata de hacerlo todo a la vez, sino de disponer de un proyecto integral en el que se vaya avanzando en algunas líneas, sin olvidar que hay otras que exigen atención en la etapa siguiente.


La creación de escuelas profesionales en las distintas disciplinas artísticas es, posiblemente, una de las primeras tareas en muchos países. Es preciso detectar los talentos artísticos y ofrecerles posibilidades de formación especializada. Pero, al mismo tiempo, hay que reforzar la educación artística básica de todos los niños y jóvenes, y ofrecerles iniciar sus primeras experiencias artísticas. Sirva de ejemplo el proyecto de orquestas juveniles de Venezuela y de Colombia, así como las iniciativas que se viven en Manaos (Brasil) en torno a su Teatro de la Ópera. Todas ellas y muchas otras merecen el reconocimiento de todos y son un ejemplo del camino a seguir. 
La educación básica y media de las nuevas generaciones no debe organizarse al margen del mundo del arte y de sus profesionales. Sería deseable que las escuelas mantuvieran encuentros periódicos con artistas y que hubiera una relación creciente entre estos y los docentes. Por ello se ha fijado como uno de los objetivos de la década lograr que el 20% de las escuelas tenga algún tipo de relación con el mundo del arte y de sus profesionales en el año 2021.

También la universidad ha de ampliar su oferta a la formación en el campo de la cultura y de las artes. Sin duda, hay que evitar que se superpongan sus diplomas con aquellos que se ofertan desde las escuelas profesionales. Pero no cabe duda de que una oferta formativa universitaria supone el reconocimiento de un
ámbito muchas veces olvidado y puede asegurar la presencia de profesionales bien preparados, tanto para la enseñanza de las artes como para el trabajo en el desarrollo y gestión de la cultura y de las artes.

U n   p r o y e c t o   c u l t u r a l   p a r a   l a   d é c a d a   d e   l o s   B i c e n t e n a r i o s 
Como señala Martinell (2006), la formación en gestión cultural en Iberoamérica está teniendo un auge creciente, en gran medida debido a la demanda de formación cultural por los procesos de descentralización de competencias en los gobiernos regionales y locales. A pesar de las debilidades aún existentes, está surgiendo con fuerza una visión de la gestión cultural de tipo transversal, que incluye no solo el campo cultural sino también otras áreas, como la educación, la salud, el comercio, el turismo, la industria o la comunicación. Todo ello hace más exigente la formación y abre nuevas posibilidades para los intercambios interdisciplinares y para el trabajo coordinado entre diferentes organismos públicos y privados.

El gestor cultural —afirma Martinell—, es un mediador que opera entre los diversos actores sociales. Pero para que esa mediación sea efectiva, es preciso que el gestor haya adquirido un conjunto de competencias que le permitan comprender y valorar las prácticas culturales que promueve, orientándolas hacia el reconocimiento de las diferencias, la invención y recreación permanente de las identidades, y el descubrimiento de las razones para la convivencia social.

En este marco, la OEI ha creado el Centro de Altos Estudios Universitarios y, dentro de él, la Escuela de las Culturas, que se constituye con la vocación de institucionalizar un programa formativo multilateral en el sector cultural y con voluntad de cooperación con universidades, centros de investigación, ministerios, empresas y sociedad  civil, que coincidan con sus principios y deseen participar en un proyecto en común.

La Escuela de las Culturas tiene por objetivo principal la creación de capital humano y social de la comunidad iberoamericana, y el fomento de capacidades individuales y colectivas de la ciudadanía con respeto a la diversidad cultural en todas sus dimensiones de acuerdo con las convenciones internacionales. Aspira
a promover la autonomía de grupos y sociedades en la gestión de su vida cultural, de acuerdo con el respeto a los derechos humanos y la libertad cultural.

Objetivos
1. Cooperar en la creación de escuelas profesionales artísticas de forma
progresiva.
2. Colaborar en la formación de los profesores de educación artística, y promover y apoyar su perfeccionamiento y actualización continua.
3. Establecer un marco de colaboración entre los artistas y los programas de educación artística de las escuelas, de tal manera que en el año 2021 el 20% de las escuelas haya establecido esta relación.
4. Comprometer a las universidades en la oferta formativa relacionada con la cultura y las artes.
5. Impulsar una formación específica de emprendedores capaz de generar autoempleo y microempresas en todos los sectores de la cultura.
6. Establecer acuerdos con ciudades y municipios para el apoyo a la formación y a la práctica de la gestión cultural.
7. Fortalecer la Escuela de las Culturas del Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI. 
Líneas de acción
1. Diseñar con los ministerios de Cultura un plan progresivo de creación de escuelas profesionales de arte. 
2. Ofrecer cursos especializados a distancia, o en la modalidad semipresencial, para los profesores de educación artística.
3. Diseñar un curso universitario para los gestores culturales. 
4. Ampliar la oferta formativa para los técnicos y gestores culturales. 
5. Animar al compromiso de las ciudades y de los municipios para facilitar espacios de trabajo y asistencia legal a emprendedores de la cultura procedentes de los cursos de gestión cultural.
6. Impulsar convenios entre ciudades y centros de formación cultural para facilitar la creación de microempresas mediante cesiones de espacios para empresas en el sector de la cultura durante sus primeros años de desarrollo.
7. Diseñar y ofertar cursos de formación a distancia y con carácter semipresencial para gestores culturales locales, políticas culturales y sobre gestión cultural y negociadores culturales