5 de abril de 2011

Diplomado en Periodismo Cultural

Luis Beiro "Ética del Periodista"
Marta García, Luís Beiro, Dr. Eugenio García
Cuevas y Rosa Elena Rodriguez frente al CDP.

Cualidades Éticas del Profesional de la Comunicación Periodística
  • Profesional. (Privacidad, confidencialidad, respeto a la vida, a la solidaridad humana, a la propiedad intelectual, no mentir).
  • Personal (Vida privada: interrelaciones, amigos, familia, vecinos).
  • Conductal (En el vestir, en el comer, en el hablar, en el andar…)
Reflejos de la ética
  • En la escritura y la oralidad (precisión, imparcialidad, independencia). / En la conversación (personal, colectiva). / En la relaciones (compañeros, fuentes, jefes…) / Darse a respetar.
Causas de la pérdida de la ética
Pérdida de la identidad (desde la línea del periódico hasta por naciones, por regiones, por culturas). / La amoralidad (Un mundo egoísta, violento, narcisista). / Lo inverosímil (La ética ha perdido su razón de ser por otros sistemas de orientación humana como): / La corrupción./ Enfrentamientos nacionalistas. / Persecuciones xenofóbicas. / Incremento en la producción de armas de destrucción masiva.
Conspira contra la ética
Desorganización (Débil estructura orgánica, indefinición de funciones, cambio constante de fuentes y de personal, individualismo, procreación del amiguismo). / Falta de recursos (alimenta la corrupción). / Falta de autorregulación (La ausencia de una regulación interna que organice y desarrolle los valores y los recursos propios de un medio). / Rivalidad entre gerencia y redacción.
Ética de la Edición 
¿QUE ES Y QUE HACE UN EDITOR?
-Lector/ Corrector / Crítico / Mercadólogo / Profesor / Diseñador / Diagramador / Ilustrador / Psicólogo / Impresor / Vendedor /   Distribuidor

Tipos de Editor:   Editor de mesa. / Editor evaluador. /  Editor investigador. / Editor corrector de estilo. / Comité Editorial.

Formación técnica del editor:  Académica. (Falta de textos sobre la teoría de la edición de libros)./ Humana. /  Práctica /   Sus paradigmas.


Presentación y Evaluación del Manuscrito
•         No aceptar manuscritos no solicitados.
•         Pedir siempre al autor un resumen por escrito del libro de no más de 2 cuartillas con no más de dos capítulos adjuntos.
•         Responder al autor si se acepta o no la evaluación del libro, siempre dentro del plazo acordado. Igual regla se sigue para la evaluación.
•         Durante el proceso de evaluación evite tener contactos y/o relaciones personales con el autor.
•         Aprender a decir no.
•         Para rechazar el libro no usar argumentos extra literarios ni permitir que el Comité de Evaluación se apoye en elementos de esta índole.
•         No acepte favores de un autor.
     
  Durante el Proceso de edición
•         Sea objetivo en sus señalamientos.
•         Nunca varíe el estilo de un autor.
•         Siempre consulte con el autor los cambios que le propone a su libro, ya bien de contenido o de redacción. Nunca introduzca estos cambios no sin antes ser aprobados por el autor.
•         Ponga especial atención en los libros de investigación, ensayos o de crítica. Asegúrese de la certeza de las citas y referencias; que no existan datos o informaciones que no estén calzadas por una fuente. Que todos los datos tengan un origen.
•         Lleve por escrito, en documento aparte, las observaciones del Comité de Lectura. Nunca permita que el autor descubra quiénes integran ese comité ni que pueda acceder a los informes de ellos.
•         Crear buenas relaciones de trabajo con el autor desde el punto de vista profesional y de respeto mutuo y evitar que estas se deriven en relaciones personales.

 El Editor Como Lector
•         El editor siempre debe leer y releer el libro antes de hacer el trabajo de edición.
•         El editor es el primer lector y el primer relector del libro que va a trabajar.
•         Nunca hacer las observaciones al texto antes de concluir la lectura y la relectura de la obra.
•         El editor no solo debe acercarse al libro en función de corrección o enmiendas.
•         Separar adecuadamente las correcciones que le corresponden al autor y las que les corresponden al editor porque el editor nunca debe repara la escritura ajena, porque él  no es un segundo autor, sino un editor.

El Editor Debe estar Consciente de que el Mundo Actual Existe
Carencia de librerías profesionales para exponer tanta cantidad de novedades /   Excesiva y lamentable rapidez con que ciertos títulos desaparecen del mercado. / Reducción inevitable de las tiradas / Evidente disminución en los niveles de calidad en los contenidos, tanto en los libros de creación como en los de pensamiento.


Diferencias entre: Trabajo editorial / Trabajo de Poligrafía /   Trabajo de comercio y distribución

Conclusiones
El mundo de ayer no era más propenso a las atrocidades que el de hoy, aunque las limitaciones tecnológicas lo presenten como horrible.  La ética siempre ha estado en minoría en las distintas etapas de la historia, debido a los grandes desniveles de educación y de información entre los países y las personas.  Para lograr que la ética de la comunicación sea real, hay que conseguir que se aplique en la actividad cotidiana de los medios.

Biografías de Editores

José Gabriel García (Santo Domingo, 1834-1910).
Doctor Julio Postigo (1904- 1995)
Rafael Herrera Cabral  (1912-1994)
María Ugarte (Segovia, 1914-2011)
Manuel Rueda (1921-1999)
Freddy Gaton Arce (1920-1994)


Germán Emilio Ornes (1919-1998)
Germán Emilio Ornes Coiscou Estudió Derecho en la Universidad de Santo Domingo antes de iniciar su carrera en el periodismo en 1940 como reportero de El Caribe.
Luchador antitrujillista, Ornes escapó a Puerto Rico en 1955 después de ser encarcelado y El Caribe confiscado por el régimen de Trujillo, Después de vivir en el exilio en Puerto Rico, Cuba y los Estados Unidos, donde escribió para varias publicaciones, regresó a la República Dominicana tras la muerte de Trujillo en 1961 para convertirse en editor y director de El Caribe.
Ornes fue elegido miembro de la junta directiva de la Sociedad Interamericana de Prensa en 1962 y desempeñó un papel importante en el desarrollo de la organización hemisférica. Fue presidente de la SIP en 1978-1979, Dirigió su Comisión de Libertad de Prensa e Información por varios años, y también presidió otras comisiones de trabajo dentro de la Asociación.

1 de abril de 2011

Diplomado en Periodismo Cultural


José Rafael Sosa   
¿Quiénes Hacen Cultura? Los Protagonistas de la Cultura, ¿Cómo Abordarlos, Cómo Destacarlos?.

Pocas veces tenemos la oportunidad de reflexionar en conjunto con un grupo tan selecto y tan valioso de personal vinculado a la comunicación e interesado en la veleidosa, a ratos difícil y siempre necesaria vinculación creativa-profesional-laboral- entre periodismos-periodistas y el mundo que concebimos como “cultura”.


Gracias a las páginas culturales de medios escritos, figuras como Juan Bosch,  dieron a conocer sus primeros trabajos, pero  ¿es suficiente, para validar el rol del periodismo cultural ser la vía de difusión primigenia de los contenidos de un intelectual en formación?  No. Se valida nada, absolutamente nada por ser vía de estreno de poemas o cuentos, exposiciones de obras, publicación de ensayos o exposiciones teóricas sobre el quehacer de la cultura, entendida limitadamente, como al efecto, cuando no se tiene claramente establecida una consideración actual, moderna y sostenible de la comunicación especializada en el área?

¿Cuál es la  importancia la magia,  el encanto o el vacío que desempeñan los periodistas culturales, los  suplementos culturales, o los espacios dedicados a la cultura, en el marco del cuestionable concepto que manejamos de cultura en función de los  medios  masivos de comunicación?
¿Qué es Periodismo Cultural?
¿Qué implica el concepto de Cultura? ¿Se debe hablar de cultura o de culturas?
¿Qué es, en realidad, la cultura?
¿Quiénes son sus protagonistas?
 ¿Quiénes  sus oficiantes?
¿Cuáles son las personalidades culturales?
¿Existe una manera correcta, exitosa o adecuada  de abordarlas o entrevistarlas?
¿Cuáles medios de comunicación hacen periodismo cultural?
¿Cuáles son hoy los cambios que experimenta el Periodismo. Cultural de cara a las nuevas tecnologías de la información?

II  Quienes hacen Cultura?
Para determinar quienes hacen cultura, lo primero saber es qué concepto tenemos de la cultura. Veamos algunos criterios que tienen ustedes.
Para el Diccionario de la Real Academia, Cultura es . “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.(Diccionario RAE, 2009).

Para nosotros, cultura,  es toda actividad, actitud, tradición,  acción o proyecto generado, desarrollado o protagonizado  por seres humanos. (J. R. Sosa).
Consecuentemente no es dable hablar de “cultura” en función de la creación artística o literaria de una persona o grupo de personas, ya que resulta excluyente.
No se puede hablar de una cultura, ni confundir el término con civilización. En todo caso se puede referir el termino “culturas” atendiendo a sus características y condiciones y no a la superioridad de una expresión humana sobre otra.

La historiografía tradicional ha promovido el concepto de cultura en sustitución de aquella visión vinculada a los valores y condiciones que pueblos con mayor desarrollo económico y mayor potencial militar, ha impuesto a las comunidades sometidas por la vía de la conquista.
Por otro lado, también se ha pretendido reducir “lo culto” al concepto del disfrute del arte por parte de las capas económicamente superiores.

Etimología  La palabra cultura proviene del latín ‘cultivo, crianza. En los orígenes de este término la palabra “cultura” en latín también podía significar “cultivo de la tierra” haciendo alusión a la agricultura, una actividad humana. 

Cuando se habla metafóricamente “cultura” se intenta referir el cultivo del espíritu humano o quizá el conocimiento y las facultades intelectuales del individuo es el resultado de ese cultivo, cuando en realidad se esta refiriendo al concepto de talentos o capacidades individuales, que sumados al conjunto de sus contemporáneos, pueden conformar una cultura. 

Por lo tanto es una aberración conceptual considerar que una persona “culta” es aquella persona que posee grandes conocimientos en las más variadas regiones del conocimiento. Eso puede ser sapiencia, enciclopedismo, academicismo o buena memoria, pero no exactamente cultura. La cultura somos todos. No se trata de un slogan institucional, sino de una verdad de puños, afortunadamente comprendida a tiempo. Todo el mundo hace cultura al desarrollarse como ser social, en vinculación a una historia, a unas tradiciones, al trabajo, a las emociones y a la creación. El limitar los protagonistas de la cultura  los artistas y los intelectuales es una verdad parcial que resulta segregante y que excluye la diversidad y riqueza del concepto en poder de quienes, desde una humilde postura en el escalafón social, hacen de su existencia y su trabajo el patrimonio cultural de los pueblos.

Esto nos lleva al concepto del protagonista  cultural, haciéndolo transitar por una ruta  equivoca,  si se valida el concepto tradicional de cultura.


Insistimos en que todas las personas son cultas, en la medida en que hacen cultura, a su modo, en sus condiciones, cada cual con su perspectiva. Cada quien hace, una parte de la historia y del presente de los pueblos, legado que, en forma sistematizada de civilización, quedará como legado  y patrimonio a las próximas generaciones.

En contraposición se concibe la “personalidad cultural” como aquella persona con una destacada trayectoria en las letras, el cine, el teatro, la danza o cualquiera otra de las artes “nobles”, confundiendo este criterio con el de “luminaria”,
Hay quienes hablan del  para rematar llamándoles “cultas”, a pesar de que lo culto, referido a la cultura, es antes que exclusivo e individual, resulta democrático, socializado y horizontal.
El concepto de lo culto, se suele oponer al de lo popular, en otra figura inusualmente irónica de nuestras realidades.

Cultura no es solo  el Ministerio.

Se ha llegado a considerar, cuando se dice Cultura, que se habla de la institución rectora gubernamental en el plano de la Cultura, es decir, el Ministerio de Cultura. Lo cual tiene su historia: El 30 de noviembre de 1934 con la Ley 786, fue creada la Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes.

En 1965, mediante el Decreto No. 16 de fecha 4 de septiembre, le fueron transferidas a la Secretaría de Estado de Educación, las funciones relacionadas con Cultos, anteriormente adscritas a la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores, con lo cual asumió el nombre de Secretaría de Estado de Educación Bellas Artes y Cultos.

Con la promulgación de la Ley No. 66-97 de fecha 9 de abril de 1997, la Secretaría cambia nuevamente de nombre, adquiriendo el de Secretaría de Estado de Educación y Cultura.
Ese nombre fue  cambiado por Secretaría de Estado de Educación con la aprobación y promulgación de la Ley 41-00 de fecha 28 de junio del año 2000, que crea la Secretaría de Estado de Cultura y que transfiere la función Cultural a esa cartera, previo a lo cual se creó como organismo de transferencia el Consejo Presidencial de Cultura.

Lo que produce como noticia el Ministerio de Cultura, es inabarcable. Es cuantitativamente superior a la capacidad  de  absorción de contenidos de los medios  impresos o electrónicos. 

III Periodismos Culturales
Así como hay modalidades de culturas, tampoco existe un periodismo cultural. Son muy variadas las formas que adopta el ejercicio del periodismo al momento de especializar su atención en los hechos, rituales, momentos y rituales de la Cultura.

Los editores culturales de los medios proceden de formaciones diversas, con intereses que afortunadamente entrecruzan la mayor parte de las veces. En buena parte de los casos, los Editores Culturales son periodistas de formación académica o de oficio, interesados en la difusión de actividades, para concretar un determinado ejercicio de difusión informativa de los hechos y las personas en materia cultural.

En otros casos, esos mismos periodistas ejercen la función de comentaristas, críticos o enjuiciadores del hecho cultural determinado, no siempre con el completo dominio de la técnica  y mecánica del tema tratado, regularmente con buena intención, con actitud paternalista la mayor parte de las veces  e invadiendo con elegancia o sin ellas, los salones de la crítica como especialidad. La participación de periodistas en el área de la crítica, en más de una oportunidad, ha provocado solapadas quejas de intrusismo profesional, sobre todo cuando los criterios expuestos no son del agrado de las y los creadores.

En esas oportunidades, los periodistas que escriben sobre activismo artístico o cultural, seremos ignorantes, intrusos y mal intencionados, lo que no va a ocurrir cuando elogiamos y coqueteamos con el ego  tan singular de las y los intelectuales o artistas.
No dejan de tener razón, quienes desde la dimensión académica, reclaman mucho mejor formación a los periodistas de temas culturales para que sea mayor el dominio de los temas y mejor el criterio de evaluación.

Otras veces, los editores culturales son escritores, artistas o críticos especializados, que hacen su aporte y que contribuyen poderosamente a formar criterio al público general. No en pocos casos, la disparidad de criterios entre críticos y oficiantes del hecho cultural como elemento mediático, difieren en sus criterios  y se producen instructivas confrontaciones teóricas, de las cuales hay excelentes ejemplos.

De hecho, la percepción que tenemos en que en el país no  hay editores culturales. Existimos periodistas que reportamos actividades artísticas del más variado tipo. Hay intelectuales con acceso a escribir ensayos críticos breves, (desde su óptica), mientras que la labor de educar al publico en las estructuras internas de las artes comentadas, es una tarea  que pocos encaminamos adecuadamente, debido a la superficialidad en unos casos, a la rapidez y presión  con las que se trabaja  en la edición de los medios escritos, con una hora mortal de cierre editorial.

Los periodistas, más bien, somos difusores de las diferentes agendas culturales de instituciones públicas y privadas, del itinerario o los proyectos de los oficiantes de la creación literaria o artística en general.

La labor de editor cultural demanda una serie de condiciones y estudios que permita un dominio a fondo de los temas y características del mundo de la cultura. En ese sentido, la realización de estudios especializados, talleres y seminario como éste constituyen un valioso aporte que debe ser estimulada.

IV  ¿Como abordar las personalidades culturales?
La relación de periodistas, instituciones culturales, gestores de cultura  y “personalidades culturales”  (categorías que son todas diferentes) tiene su secretos, sus referencias, sus dinámicas, sus recónditos nichos de entendimiento y diferentes, de confrontación y alianzas, de complicidades y ausencias.

Todos se necesitan mutuamente: el o la periodista para poder llevar contenidos actuales y valiosos a sus audiencias  y las y los creadores de cultura para dar a conocer sus proyectos, sin embargo, esa relación no es siempre posible o armoniosa.

Tratar con un artista, gestor cultural o ejecutivo de una entidad cultural, comienza por un buen y respetuoso entendimiento mutuo. Se impone el establecimiento de un vinculo sobre una plataforma común, una especie de acuerdo no proclamado en la cual ambas partes puedan obtener los objetivos perseguidos.

Se debe tener claro que, para entrevistar o intercambiar con gestores culturales o creadores:
1.      La relación debe ser franca.
2.      Debe basarse en intereses comunes
3.      Debe iniciarse sin posturas excluyentes, ni sentido restrictivo de egos.
4.      El o la  periodista tiene como misión informarse  y formarse en el conocimiento necesario para entender el tema o proyecto.
5.      Debe existir una formación básica general previa.
6.      Debe existir una actitud de mutua colaboración.
7.      El periodista debe tener la flexibilidad como para consultar su texto definitivo antes de publicar, lo cual no debe ser considerado como censura previa  o actitud complaciente. Se trata de un enfoque multidisciplinario.

DGFC.-17/10/2010 CDP


Industrias Culturales y Creativas: Competitividad y Desarrollo

Santo Domingo.- Con la ponencia y análisis de una serie de temas relativos al desarrollo y fortalecimiento institucional del sector cultural en sus diferentes manifestaciones, el Ministerio de Cultura (MINC) realizó el seminario titulado “Industrias Culturales y Creativas: Competitividad y Desarrollo”, con el apoyo de la Unión Europea, la Dirección General de Cooperación Multilateral y el Consejo Nacional de Competitividad.  

El  desarrollo del tema estuvo a cargo de la  licenciada Ivette Cáceres, quien, a modo de introducción, destacó que la República Dominicana, debido a su riqueza cultural y creativa, no puede quedarse rezagada en materia de competitividad y desarrollo de las industrias culturales.

En ese mismo orden, Cáceres añadió que el MINC y el Consejo Nacional de Competitividad están implementando, de forma conjunta, diversas estrategias con el objetivo de fomentar las industrias culturales y los mercados simbólicos como medios que permitan afianzar el desarrollo de una economía de la cultura y mejorar la calidad de vida de los dominicanos.

La actividad cultural, efectuada en el Auditorio del Museo de Arte Moderno, fue organizada por la Dirección General de Formación y Capacitación del MINC, con el interés de instruir y actualizar a directores, coordinadores, encargados de áreas  y empleados que laboran en las  diferentes dependencias.    
Las palabras de bienvenidas dirigidas a los participantes estuvieron a cargo de la licenciada Rosa Elena Rodríguez, Directora General de Formación y Capacitación; mientras que el poeta Mateo Morrison, Viceministro de Desarrollo Institucional, habló sobre el valor y la importancia del seminario.

 Entre los temas contenidos en el programa, Cáceres abordó, en primer plano, las Industrias Culturales y Creativas, Oportunidad y Retos de las Industrias Culturales en República Dominicana, Calidad Total, Gestión Financiera, Elementos claves para el Desarrollo de la Competitividad, Planificación  Estratégica, entre otros.
En lo referente a los tipos de industrias culturales, Cáceres citó el Patrimonio cultural, Artes escénicos, Artes visuales, Literatura y publicaciones, Audiovisuales, Diseños, Servicios creativos y conocimientos tradicionales. 

Información ofrecida por  Dirección General de Comunicación y Audiovisuales
Ministerio de Cultura